Get This Book
Prices may vary. Links may earn us a commission and open external websites.
Publisher
Editorial Sudamericana S.A.
ISBN
ISBN-13: 9789500720380 ISBN-10: 9500720388Synopsis
Review
"Emocionante y ponderosa....La casa de los espiritusestá repleta de mujeres maravillosas e inolvidables, que confieren una dimensión especial al libro." – –Christian Science Monitor
"Un romance tan extenso como regocijador." – –Newsweek
Product Description
La casa de los espiritus narra la saga familiar de los Trueba, desdeprincipios del siglo xx hasta nuestra epoca. Magistralmente ambientadaen algun lugar de America Latina, la novela sigue paso a paso eldramatico y extravagante destino de unos personajes atrapados en unentorno sorprendente y exotico. Una novela de impecable pulsoestilistico y aguda lucidez historica y social. Un logro unico, a la vez testimonio personal y posible alegoria delpasado, el presente y el futuro de America Latina.The New York Times Book Review
About the Author
Nacida en Perú, Isabel Allende se crió en Chile. Algunos de sus libros, La casa de los espíritus, De amor y sombra, Eva Luna, Cuentos de Eva Luna, El plan infinito, y más recientemente, Paula, raducidos a más de 25 lenguas, encabezan la lista de bestsellers en varios paises de America y Europa. Isabel Allende reside actualmente en California.
Born in Peru, Isabel Allende was raised in Chile. She is the author of the novels Portrait in Sepia, Daughter of Fortune, The Infinite Plan, Eva Luna, Of Love and Shadows, and The House of the Spirits, the short story collection The Stories of Eva Luna, the memoir Paula, and Aphrodite: A Memoir of the Senses. City of the Beast is her first novel for young readers. She lives in California.
Excerpt. © Reprinted by permission. All rights reserved.
Rosa, la bella Barrabás llegó a la familia por vía marítima, anotó la niña Clara con su delicada caligrafía. Ya entonces tenía el hábito de escribir las cosas importantes y más tarde, cuando se quedó muda, escribía también las trivialidades, sin sospechar que cincuenta años después sus cuadernos me servirían para rescatar la memoria del pasado y para sobrevivir a mi propio espanto. El día que llegó Barrabás era Jueves Santo. Venía en una jaula indigna, cubierto de sus propios excrementos y orines, con una mirada extraviada de preso miserable e indefenso, pero ya se adivinaba —por el porte real de su cabeza y el tamaño de su esqueleto— el gigante legendario que llegó a ser. Aquél era un día aburrido y otoñal, que en nada presagiaba los acontecimientos que la niña escribió para que fueran recordados y que ocurrieron durante la misa de doce, en la parroquia de San Sebastián, a la cual asistió con toda su familia. En señal de duelo, los santos estaban tapados con trapos morados, que las beatas desempolvaban anualmente del ropero de la sacristía, y bajo las sábanas de luto, la corte celestial parecía un amasijo de muebles esperando la mudanza, sin que las velas, el incienso o los gemidos del órgano, pudieran contrarrestar ese lamentable efecto. Se erguían amenazantes bultos oscuros en el lugar de los santos de cuerpo entero, con sus rostros idénticos de expresión constipada, sus elaboradas pelucas de cabello de muerto, sus rubíes, sus perlas, sus esmeraldas de vidrio pintado y sus vestuarios de nobles florentinos. El único favorecido con el luto era el patrono de la iglesia, san Sebastián, porque en Semana Santa le ahorraba a los fieles el espectáculo de su cuerpo torcido en una postura indecente, atravesado por media docena de flechas, chorreando sangre y lágrimas, como un homosexual sufriente, cuyas llagas, milagrosamente frescas gracias al pincel del padre Restrepo, hacían estremecer de asco a Clara. Era ésa una larga semana de penitencia y de ayuno, no se jugaba baraja, no se tocaba música que incitara a la lujuria o al olvido, y se observaba, dentro de lo posible, la mayor tristeza y castidad, a pesar de que, justamente en esos días, el aguijonazo del demonio tentaba con mayor insistencia la débil carne católica. El ayuno consistía en suaves pasteles de hojaldre, sabrosos guisos de verdura, esponjosas tortillas y grandes quesos traídos del campo
"Emocionante y ponderosa....La casa de los espiritusestá repleta de mujeres maravillosas e inolvidables, que confieren una dimensión especial al libro." – –Christian Science Monitor
"Un romance tan extenso como regocijador." – –Newsweek
Product Description
La casa de los espiritus narra la saga familiar de los Trueba, desdeprincipios del siglo xx hasta nuestra epoca. Magistralmente ambientadaen algun lugar de America Latina, la novela sigue paso a paso eldramatico y extravagante destino de unos personajes atrapados en unentorno sorprendente y exotico. Una novela de impecable pulsoestilistico y aguda lucidez historica y social. Un logro unico, a la vez testimonio personal y posible alegoria delpasado, el presente y el futuro de America Latina.The New York Times Book Review
About the Author
Nacida en Perú, Isabel Allende se crió en Chile. Algunos de sus libros, La casa de los espíritus, De amor y sombra, Eva Luna, Cuentos de Eva Luna, El plan infinito, y más recientemente, Paula, raducidos a más de 25 lenguas, encabezan la lista de bestsellers en varios paises de America y Europa. Isabel Allende reside actualmente en California.
Born in Peru, Isabel Allende was raised in Chile. She is the author of the novels Portrait in Sepia, Daughter of Fortune, The Infinite Plan, Eva Luna, Of Love and Shadows, and The House of the Spirits, the short story collection The Stories of Eva Luna, the memoir Paula, and Aphrodite: A Memoir of the Senses. City of the Beast is her first novel for young readers. She lives in California.
Excerpt. © Reprinted by permission. All rights reserved.
Rosa, la bella Barrabás llegó a la familia por vía marítima, anotó la niña Clara con su delicada caligrafía. Ya entonces tenía el hábito de escribir las cosas importantes y más tarde, cuando se quedó muda, escribía también las trivialidades, sin sospechar que cincuenta años después sus cuadernos me servirían para rescatar la memoria del pasado y para sobrevivir a mi propio espanto. El día que llegó Barrabás era Jueves Santo. Venía en una jaula indigna, cubierto de sus propios excrementos y orines, con una mirada extraviada de preso miserable e indefenso, pero ya se adivinaba —por el porte real de su cabeza y el tamaño de su esqueleto— el gigante legendario que llegó a ser. Aquél era un día aburrido y otoñal, que en nada presagiaba los acontecimientos que la niña escribió para que fueran recordados y que ocurrieron durante la misa de doce, en la parroquia de San Sebastián, a la cual asistió con toda su familia. En señal de duelo, los santos estaban tapados con trapos morados, que las beatas desempolvaban anualmente del ropero de la sacristía, y bajo las sábanas de luto, la corte celestial parecía un amasijo de muebles esperando la mudanza, sin que las velas, el incienso o los gemidos del órgano, pudieran contrarrestar ese lamentable efecto. Se erguían amenazantes bultos oscuros en el lugar de los santos de cuerpo entero, con sus rostros idénticos de expresión constipada, sus elaboradas pelucas de cabello de muerto, sus rubíes, sus perlas, sus esmeraldas de vidrio pintado y sus vestuarios de nobles florentinos. El único favorecido con el luto era el patrono de la iglesia, san Sebastián, porque en Semana Santa le ahorraba a los fieles el espectáculo de su cuerpo torcido en una postura indecente, atravesado por media docena de flechas, chorreando sangre y lágrimas, como un homosexual sufriente, cuyas llagas, milagrosamente frescas gracias al pincel del padre Restrepo, hacían estremecer de asco a Clara. Era ésa una larga semana de penitencia y de ayuno, no se jugaba baraja, no se tocaba música que incitara a la lujuria o al olvido, y se observaba, dentro de lo posible, la mayor tristeza y castidad, a pesar de que, justamente en esos días, el aguijonazo del demonio tentaba con mayor insistencia la débil carne católica. El ayuno consistía en suaves pasteles de hojaldre, sabrosos guisos de verdura, esponjosas tortillas y grandes quesos traídos del campo
Subjects
Dimensions
1.01 pounds